Toda buena literatura es un ensueño dirigido, ha dicho Borges. Y un poemario como Manantiales que reinan de Élida manselli, lo es; porque deja al descubierto lo que de carne y hueso tiene el espíritu en lo que es ya una mitología personal, una fauna fantástica, suarrealista, una "épica silvestre" y un caballo "transmisor de historias, memorias supendidas, en un paraje exultante de luz", para decirlo con sus propias palabras.
Es neoimpresionista, porque contiene imágenes y metáforas de una sensualidad exquisita.
Es neorromántica, porque acude al amor, a la noche, siempre al tropo fantástico y, en definitiva, porque su lenguaje es poesía hermanada al acontecimiento onírico.
Y como "toda alma es un nudo rítmico", como señalaría Mallarmé, me atrevo a decir que toda poesía como la de Manantiales que reinan, es un des-nudo musical; porque descubre al alma que la escribe, o sea, su celebración, es decir, su acto de fe.
Manuel Ruano (Buenos Aires, junio de 2009)
Este Blog es una propuesta para el inicio de un intercambio abierto a aquellos interesados en el quehacer poético, tanto lectores como escritores.
La poesía se manifiesta como un impulso de libertad y el poeta padece su soledad frente al mundo convencional.
Por ello es mi deseo llegar a los rincones del mundo y conocer las expresiones de muchos que sueñan y defienden la poesía.
Aquí presento mi realidad, mi historia, los seres que me acompañaron y acompañan en este viaje realizado con amor y pasión.
Los invito entonces a recorrer estas páginas y confío conocer, por medio de este sitio virtual, la poesía y las expresiones culturales de otros pueblos.
Los saludo y espero su presencia.
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Por ello es mi deseo llegar a los rincones del mundo y conocer las expresiones de muchos que sueñan y defienden la poesía.
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jueves, 9 de julio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
Contratapa de "Gracia-Torcaza", por Gabriel Rodriguez, Caracas
“…ese curso como de río de llanura (tranquilo, semiapagado) que tiene la poesía de Élida Manselli, y como el río, también, sobre todo si uno escruta en esa agua que pasa hasta que comprende que pasa y no pasa, que huye y perdura, que lo abstracto y lo concreto, lo general y lo particular, en fin, y todas las antinomias posibles se han resuelto, se han remitido allí en ese punto de luz que en el agua es reflejo y en el poema relámpago; como se mira entonces el río, en silencio y absorto, hasta que la mirada de adentro se abre y un duende nos zambulle en un remanso, en un dulce remolino…”
Gabriel Rodriguez, Caracas, 1974.
Gabriel Rodriguez, Caracas, 1974.
Revista "Museo Salvaje", 2006, Sergio De Matteo se refiere a "Manantiales que reinan"
Extracto de un texto crítico de Sergio De Matteo, publicado en
“Museo Salvaje”, Revista Cultural, 2006.
El territorio al que invita a participar a su lector, por lo tanto en la contratapa de “Manantiales que reinan” la poeta Élida Manselli advierte: “Entré a la comarca con los sentidos dispuestos a la maravilla, con la intuición de hallar lo que paulatinamete perdía el hombre. Lejos de la urbanidad la perspectiva no era el futuro, era la transmisión de los tiempos en un natural estado de sucesión, una épica silvestre, una condición de agua y tierra”. Pero la interpretación que se realiza en estos comentarios no es para contraponer lo urbano a lo rural, sino algo mas visceral, esa pasión que requiere la práctica artística para que no sólo sea un artificio, un juego de palabras, por eso la poesía de Manselli salta a otra dimensión y vuelve haciendo un nudo entre lo real y lo fantástico, funda un lugar absorviendo cada una de las sustancias esenciales de su territorio, yuxtaponiendo lo verdadero con lo ficticio, lo verosímil con lo imaginario, inclusive abriéndole una puerta a lo mágico,a lo profano, que los sistemas asentados en la razón en los últimos siglos se han encargado de silenciar o perseguir. “Y sus aguas sin violencia para el hijo de la razón, / absorvida por un lecho de maleficios y brujas en sueño”, o también “Por un instante, la ruta de la razón se abandonó al deslizar de la cavalgadura // Allí solamente allí yo pude deshacerme y recordar / iluminaciones pasadas en ecos, en ráfagas, en vibraciones de vida y muerte”.
Dentro del estadio estético, en el tráfago con la poesía, el enunciado arroja a su lector hacia adelante, pero también los sostiene en un presente que se alimenta con las historias del pasado, las que alumbran esa ausecia que busca hace milenios, ese misterio y secreto que se pretende o intenta encontrar en la palabra mesiánica, en una lucha constante y profunda con los vocablos hehos de fuego, hechos de tierra, hechos de agua, hechos de aire. Y la vía para derrotar ese espacio donde se halla el secreto que niegan u ocultan los signos es o podría ser el perseguimiento a toda marcha o el trotecito calmo pero firme del alazán –potrillo, flete, potro, caballo, tordillo por un territorio ancestral, salvaje.
Bien se refiere Gastón Bachelard: “una intuición no se demuestra, sino que se experimenta”.
La experiencia requiere la presencia sobre la que se incide donde se hace tangible ese “secreto” que enunciaba Élida Manselli, una voz delicada y profunda, sostenida en una cadencia que articula una cosmovisión lugareña pero a la vez universal que explota y estalla en el manejo preciso de los vocablos, los cuales mutan en símbolos que hacen posible la instauración del mito.
Sergio De Matteo, La Pampa, 2006.
“Museo Salvaje”, Revista Cultural, 2006.
El territorio al que invita a participar a su lector, por lo tanto en la contratapa de “Manantiales que reinan” la poeta Élida Manselli advierte: “Entré a la comarca con los sentidos dispuestos a la maravilla, con la intuición de hallar lo que paulatinamete perdía el hombre. Lejos de la urbanidad la perspectiva no era el futuro, era la transmisión de los tiempos en un natural estado de sucesión, una épica silvestre, una condición de agua y tierra”. Pero la interpretación que se realiza en estos comentarios no es para contraponer lo urbano a lo rural, sino algo mas visceral, esa pasión que requiere la práctica artística para que no sólo sea un artificio, un juego de palabras, por eso la poesía de Manselli salta a otra dimensión y vuelve haciendo un nudo entre lo real y lo fantástico, funda un lugar absorviendo cada una de las sustancias esenciales de su territorio, yuxtaponiendo lo verdadero con lo ficticio, lo verosímil con lo imaginario, inclusive abriéndole una puerta a lo mágico,a lo profano, que los sistemas asentados en la razón en los últimos siglos se han encargado de silenciar o perseguir. “Y sus aguas sin violencia para el hijo de la razón, / absorvida por un lecho de maleficios y brujas en sueño”, o también “Por un instante, la ruta de la razón se abandonó al deslizar de la cavalgadura // Allí solamente allí yo pude deshacerme y recordar / iluminaciones pasadas en ecos, en ráfagas, en vibraciones de vida y muerte”.
Dentro del estadio estético, en el tráfago con la poesía, el enunciado arroja a su lector hacia adelante, pero también los sostiene en un presente que se alimenta con las historias del pasado, las que alumbran esa ausecia que busca hace milenios, ese misterio y secreto que se pretende o intenta encontrar en la palabra mesiánica, en una lucha constante y profunda con los vocablos hehos de fuego, hechos de tierra, hechos de agua, hechos de aire. Y la vía para derrotar ese espacio donde se halla el secreto que niegan u ocultan los signos es o podría ser el perseguimiento a toda marcha o el trotecito calmo pero firme del alazán –potrillo, flete, potro, caballo, tordillo por un territorio ancestral, salvaje.
Bien se refiere Gastón Bachelard: “una intuición no se demuestra, sino que se experimenta”.
La experiencia requiere la presencia sobre la que se incide donde se hace tangible ese “secreto” que enunciaba Élida Manselli, una voz delicada y profunda, sostenida en una cadencia que articula una cosmovisión lugareña pero a la vez universal que explota y estalla en el manejo preciso de los vocablos, los cuales mutan en símbolos que hacen posible la instauración del mito.
Sergio De Matteo, La Pampa, 2006.
Palabras de Susana Valenti a proposito de "Gracia-Torcaza"
Tu poesía, una sucesión de revelaciones donde se vislumbra todo un paisaje interior, tan cercano y cósmico al mismo tiempo. Tus imágenes parecen sorber zumo de la tierra para elevarse, con dulce fluidez expresiva, hacia la insondable siginificación del sueño. Ángeles, espejismos, sauces, torcazas, lejanías. Claros vestigios, perdidos, recuperados, de hondas latitudes que sobre el alma veneran los recuerdos.
Susana Valenti, Rosario, 1988.
Susana Valenti, Rosario, 1988.
Palabras de Amelia Biagioni
Tu poesía llena de fulguración es el hallazgo de las resonancias y las correspondencias. Es poesía mansa y vertiginosa a la vez, donde avanza la sabiduría.
Celebro particularmente esa destreza tuya que hace concordar los momentos mágicos del alma con las ceremonias del paisaje.
Amelia Biagioni.
Celebro particularmente esa destreza tuya que hace concordar los momentos mágicos del alma con las ceremonias del paisaje.
Amelia Biagioni.
A proposito de "Gracia-Torcaza" - Syria Poletti
Parejos, pero originalísimos, por belleza de imágenes, síntesis, significados y un constante ritmo lírico.
Syria Poletti, 1973.
Syria Poletti, 1973.
A proposito de "Manantiales que reinan" - Antonio Requeni
Gracias, muchas gracias por tu libro “Manantiales que reinan”, es una fiesta de imágenes de hermosura verbal, una suerte de narración poética, con un caballo por protagonista, donde se respira el olor del campo y los esteros, de los árboles y el agua, del sol restallando en las crines del Alazán. Un relato celebrante contado en versos de notable libertad creadora y tensa emotividad.
Antonio Requeni, mayo de 2007.
Antonio Requeni, mayo de 2007.
A proposito de "Manantiales que reinan" - Rafael Felipe Oteriño
Querida Élida me ha encantado tu libro; desde la fotografía en la que vez tan bien –tan feliz- hasta la fosforescencia de tus versos de tan largo aliento. Portas un paisaje y eso se nota; por eso, el lector recorrre los poemas como de tu mano, descubriendo un territorio que le confías. Hay colores, sabores, y un aliento criollo que sólo las almas poseídas tienen en este bendito país. Puedes estar feliz: es un libro sinfónico y sabio. ¡Y qué bello el poema a Lucio! Me has dejado rodeado de alegría.
Rafael Felipe Oteriño, noviembre de 2006.
Rafael Felipe Oteriño, noviembre de 2006.
Presentación de "Manantiales que reinan" por Jorge Ariel Madrazo
Texto leído en la presentación del libro “Manatiales que reinan”, año 2005.
Jorge Ariel Madrazo
Élida Manselli está a años luz del tan meneado regionalismo que todavía muchos exaltan creyendo que con ello dan muestras de amor a la patria chica. La naturaleza, sus personajes inolvidables, pertenecen aquí al universo dulce, batallador, doloroso del Cosmos. Es decir, de una subjetividad sin fronteras ni freno. Pero que tampoco se rebaja a la imagen fastuosa, desvinculada de la circunstancia personal y natural. Por el contrario todo aquí habla del génesis de la poeta dentro de un planeta íntimo, pleno de y, sin embargo reconocible, pleno de calientes flechas indicadoras.
Élida nombra así a aque campo soñado: “Campos sin destierro encantados de almidón”. Traducido a prosa vulgar: alejarse de esos campos fue casi el destierro, el no-lugar auténtico, el sitio de la nostalgia. Nostalgia fecunda que tal vez heredará el hijo, Lucio a quien en un poema muy intenso le dice: “Abres los ojos en la pesada agua del mirar” –otra vez el agua, acotemos, como la gran paridora de todas las cosas, para concluir asegurándole: “no escaparás al mundo, /sólo tendrás el orden de tu cuerpo, /el esplendor de la lámpara, /sostenida por el rigor de tu pensamiento”. Vemos como el rigor y el pensamiento continúan velando la libertad del alma, irrestricta y rigurosa al mismo tiempo.
El Alazán es guerrero, descendiente de padrillos bereberes que se estrellaban en las lanzas de otra Mesopotamia, y es también amparo contra la desesperación y la tragedia de la cotidiana vida-muerte.
En la mejor línea de sus queridos poetas franceses, americanos, mundiales y de poetas argentinos como Madariaga o Aldo Pellegrini o Enrique Molina, pero desde la madurez de una inconfundible voz propia, la poeta nos envuelve hoy con la magia y el mito de un maravilloso fantasma de carne y hueso: un Alazán que galopa en el centro de un mundo vivísimo. Y, más todavia, en el centro del alma emocionada, y la fe, de esta notable poeta que es Élida Manselli.
Jorge Ariel Madrazo, 21 de noviembre de 2005.
Jorge Ariel Madrazo
Élida Manselli está a años luz del tan meneado regionalismo que todavía muchos exaltan creyendo que con ello dan muestras de amor a la patria chica. La naturaleza, sus personajes inolvidables, pertenecen aquí al universo dulce, batallador, doloroso del Cosmos. Es decir, de una subjetividad sin fronteras ni freno. Pero que tampoco se rebaja a la imagen fastuosa, desvinculada de la circunstancia personal y natural. Por el contrario todo aquí habla del génesis de la poeta dentro de un planeta íntimo, pleno de y, sin embargo reconocible, pleno de calientes flechas indicadoras.
Élida nombra así a aque campo soñado: “Campos sin destierro encantados de almidón”. Traducido a prosa vulgar: alejarse de esos campos fue casi el destierro, el no-lugar auténtico, el sitio de la nostalgia. Nostalgia fecunda que tal vez heredará el hijo, Lucio a quien en un poema muy intenso le dice: “Abres los ojos en la pesada agua del mirar” –otra vez el agua, acotemos, como la gran paridora de todas las cosas, para concluir asegurándole: “no escaparás al mundo, /sólo tendrás el orden de tu cuerpo, /el esplendor de la lámpara, /sostenida por el rigor de tu pensamiento”. Vemos como el rigor y el pensamiento continúan velando la libertad del alma, irrestricta y rigurosa al mismo tiempo.
El Alazán es guerrero, descendiente de padrillos bereberes que se estrellaban en las lanzas de otra Mesopotamia, y es también amparo contra la desesperación y la tragedia de la cotidiana vida-muerte.
En la mejor línea de sus queridos poetas franceses, americanos, mundiales y de poetas argentinos como Madariaga o Aldo Pellegrini o Enrique Molina, pero desde la madurez de una inconfundible voz propia, la poeta nos envuelve hoy con la magia y el mito de un maravilloso fantasma de carne y hueso: un Alazán que galopa en el centro de un mundo vivísimo. Y, más todavia, en el centro del alma emocionada, y la fe, de esta notable poeta que es Élida Manselli.
Jorge Ariel Madrazo, 21 de noviembre de 2005.
A proposito de "Manantiales que reinan" - Ana Emilia Lahitte
Línea por línea he leído tus Manantiales que realmente reinan y me ha conmovido el pulso de éste libro absolutamente tuyo, que de hecho y con extraña hermosura se acompaña con la ausencia de nuestro Francisco Madariaga. Tu riqueza creativa se encargó de guiarme por la total riqueza de éste mundo habitado por presencias y aromas, colores y silencios de lo vivido y lo por vivir en tu envidiable universo propio que tan generosamente nos permites habitar.
Ésta alegría de haber comprobado que tu voz retiene todas nuestras voces memorables, aún las más ocultas en tu más allá.
Toda mi gratitud y admiración conmovida, en éste abrazo con azahares para tu Alazán.
Ana Emilia Lahitte, 2005.
Ésta alegría de haber comprobado que tu voz retiene todas nuestras voces memorables, aún las más ocultas en tu más allá.
Toda mi gratitud y admiración conmovida, en éste abrazo con azahares para tu Alazán.
Ana Emilia Lahitte, 2005.
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LIBRO DE VISITAS
Foto de Daniel Grad, 6 de junio de 2001, La Maga, Ciclo Huasi
Contratapa de "Manantiales que reinan"
"Llegué al Alazán como a un transmisor de historias, memorias suspendidas en un paraje exultante de luz, detenido y desmedido. Él fue y es mi voz, el alma viva de las materias, las ánimas errantes y la claridad de mi conocimiento.
Los parajes, las lagunas, los esteros y los pobladores, los nombres de los caballos son reales, todo sucedió en la Mesopotamia Argentina, en el norte de la Provincia de Corrientes, en un rincón aislado, donde ahora el Alazán vela entre manantiales a la tropilla que se envuelve con su magia."
Los parajes, las lagunas, los esteros y los pobladores, los nombres de los caballos son reales, todo sucedió en la Mesopotamia Argentina, en el norte de la Provincia de Corrientes, en un rincón aislado, donde ahora el Alazán vela entre manantiales a la tropilla que se envuelve con su magia."
I
(de "Gracia-Torcaza", 1978)
Entre y cierre la puerta que detrás vienen los presagios.
Aquí no encontrará más que tristeza y pequeñas fatigas
azules buscándose como torres a larga distancia.
Entre y ubíquese en diagonal a las pesadillas, que para
estar tranquilo basta hacer el pan diariamente sin pausa
y retribuirlo para no quedarse solo.
Voy a encender el espectro del bosque.
Necesito una mirada que pueda más que el agua, que el
dominio del tiempo sobre la inteligencia, que ese fuerte
dolor a aguacero en lo sentidos.
Siéntese tal cual ha nacido, Con pocas palabras, que hoy
descubrí un capullo con diez años de antigüedad y conocerá
usted la belleza que nunca ha entrado por los ojos.
¿Siente el roce del planeta?
Pronto desplegará el cielo la fila de perdices, esos privilegios
de invierno en los campos.
Esta soledad que prepara el ángel.
Entre y cierre la puerta que detrás vienen los presagios.
Aquí no encontrará más que tristeza y pequeñas fatigas
azules buscándose como torres a larga distancia.
Entre y ubíquese en diagonal a las pesadillas, que para
estar tranquilo basta hacer el pan diariamente sin pausa
y retribuirlo para no quedarse solo.
Voy a encender el espectro del bosque.
Necesito una mirada que pueda más que el agua, que el
dominio del tiempo sobre la inteligencia, que ese fuerte
dolor a aguacero en lo sentidos.
Siéntese tal cual ha nacido, Con pocas palabras, que hoy
descubrí un capullo con diez años de antigüedad y conocerá
usted la belleza que nunca ha entrado por los ojos.
¿Siente el roce del planeta?
Pronto desplegará el cielo la fila de perdices, esos privilegios
de invierno en los campos.
Esta soledad que prepara el ángel.
ESTALLA
(de "Manantiales que reinan", 2005)
Golpea Dios
para saciar, rodear
fundir los brotes de luz
y enceguecerme,
descubro la profunda carne que puebla mis días,
cuando el presente es un don,
gloria brillante,
campanillas en las voces del aire,
que estalla, estalla rama fértil del invierno
en esta caducidad de todo.
Bebo cuando me alumbras
deslumbramiento secreto
como al ángel imposible que bebe su reino,
de espacios que se secan, que florecen
aún caídos, dolientes y no se doblegan.
Hemos rodado con las cabalgaduras
cuando se estrellaba un siglo en las últimas aguas.
¿ Quién llegará a relevarnos
desde el fondo de una quimera
que un ramo de Dioses desentierra?
Golpea Dios
para saciar, rodear
fundir los brotes de luz
y enceguecerme,
descubro la profunda carne que puebla mis días,
cuando el presente es un don,
gloria brillante,
campanillas en las voces del aire,
que estalla, estalla rama fértil del invierno
en esta caducidad de todo.
Bebo cuando me alumbras
deslumbramiento secreto
como al ángel imposible que bebe su reino,
de espacios que se secan, que florecen
aún caídos, dolientes y no se doblegan.
Hemos rodado con las cabalgaduras
cuando se estrellaba un siglo en las últimas aguas.
¿ Quién llegará a relevarnos
desde el fondo de una quimera
que un ramo de Dioses desentierra?







